Los niños también pueden presentar mal aliento, causado, al igual que en los adultos, por una higiene bucal inadecuada, dentadura en mal estado, enfermedad periodontal, úlceras en la boca; también debido a trastornos orgánicos como infecciones de las vías respiratorias altas, amígdalas, reflujo, divertículo faringoesofágico, fallo renal, diabetes o disfunción del hígado; y además por respirar con la boca abierta o por el uso de medicamentos que resecan la cavidad oral.
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